Una firma dice quién eres y cómo contactarte, al final de cada mensaje. La que se crea aquí es sencilla a propósito: texto, un color de acento, enlaces que funcionan y nada que un cliente de correo pueda romper.
Los clientes de correo son exigentes con el HTML, así que la firma se construye como ellos esperan, con una tabla y estilos en línea, y se pega sin problemas en Gmail, Outlook y Apple Mail.
Esta herramienta la crea ToolClack y, como todo lo que hacemos, funciona en local: tus datos se quedan en tu navegador.